27May

Guía Turística de Mogarraz: El Pueblo de los Retratos en la Sierra de Francia

In Curiosidades by Pepógrafo / 27/05/2026 / 1 Comment

Mogarraz es un municipio histórico de la provincia de Salamanca, en Castilla y León, ubicado en el corazón del Parque Natural de Las Batuecas – Sierra de Francia. Este destino destaca en el turismo rural de España por su arquitectura medieval y, sobre todo, por su proyecto de arte urbano: cientos de retratos de antiguos vecinos decoran las fachadas de sus casas.

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico en 1998, Mogarraz forma parte de la red de Los Pueblos más Bonitos de España. Su aislamiento geográfico histórico ha permitido conservar intactas sus tradiciones, su urbanismo judío y sus raíces medievales.


Ficha técnica de Mogarraz (Salamanca)

Dato ClaveInformación
UbicaciónComarca de la Sierra de Francia, Salamanca, España.
Altitud765 metros sobre el nivel del mar.
Distancia desde Salamanca85 kilómetros (1 hora y 15 minutos en coche).
ReconocimientosConjunto Histórico-Artístico / Los Pueblos más Bonitos de España.
ImprescindibleProyecto artístico Retrata2-388, Plaza Mayor, Camino del Agua.

El Origen de los Retratos: El Proyecto Retrata2-388

La seña de identidad de Mogarraz son las pinturas de las caras de sus habitantes en las fachadas. Esta iniciativa une historia familiar, memoria colectiva y arte contemporáneo.

El año 1967 y el Documento Nacional de Identidad

El origen de las fotografías se remonta a 1967. El Gobierno de España obligó a todos los ciudadanos a obtener el Documento Nacional de Identidad (DNI). Debido al aislamiento del pueblo y la falta de recursos, muchos vecinos no podían viajar a la ciudad para fotografiarse.

Alejandro Martín Criado, vecino y futuro alcalde del municipio, cogió su cámara y retrató a 388 personas del pueblo para facilitarles el trámite administrativo.

La intervención de Florencio Maíllo

Décadas después, la viuda de Alejandro encontró los negativos olvidados. El artista local Florencio Maíllo vio el valor humano de este archivo y creó el proyecto Retrata2-388 en el año 2012.

Maíllo trasladó las imágenes a láminas de chapa metálica utilizando la técnica de la encáustica (pintura con cera caliente y óleo), un método muy resistente a las heladas invernales del clima salmantino.

Evolución del proyecto: Lo que comenzó como una exposición temporal de 388 retratos se ha convertido en una muestra permanente de más de 800 imágenes. Los actuales residentes han aportado fotografías de sus antepasados para sumarse a este homenaje a la España rural.


Qué Ver en Mogarraz: Patrimonio y Lugares de Interés

El entramado urbano de Mogarraz es un ejemplo de arquitectura civil serrana. Las calles muestran casas con entramado de madera, piedras talladas y símbolos religiosos o heráldicos en los dinteles.

1. La Plaza Mayor

Centro social del municipio, presenta una forma poligonal irregular. Las casas que la rodean cuentan con amplias balconadas de madera de castaño. Tradicionalmente se utiliza como plaza de toros improvisada durante las fiestas patronales.

2. Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de las Nieves

Templo religioso del siglo XVII que combina elementos renacentistas y barrocos. Su principal característica es la Torre del Campanil, una estructura defensiva y civil que se construyó de forma totalmente independiente al cuerpo principal de la iglesia.

3. Ermita del Humilladero y Cruz de los Judíos

Ubicada a la entrada del pueblo, esta pequeña ermita de piedra alberga al Cristo del Humilladero. A pocos metros se encuentra una cruz de piedra tallada con detalles barrocos que marca el antiguo límite del núcleo urbano.

4. Las Fuentes Históricas

El agua dulce de la sierra fluye de manera constante por el casco urbano. Durante el paseo arquitectónico se pueden visitar fuentes históricas talladas en piedra granítica:

  • Fuente Honda
  • Fuente del Humilladero
  • Fuente de Cabo de Aldea

Senderismo y Naturaleza: Rutas desde Mogarraz

El entorno natural de la Sierra de Francia ofrece robledales, bosques de castaños centenarios y cultivos en terrazas de viñedos y olivos. Existen senderos homologados que combinan deporte y arte en la naturaleza.

El Camino del Agua

Es una ruta de senderismo circular de 6 kilómetros de longitud que conecta Mogarraz con el municipio vecino de Monforte de la Sierra. Es de dificultad baja, ideal para familias. El sendero está jalonado con esculturas e intervenciones artísticas de autores contemporáneos integradas en el paisaje forestal.

Ruta de los Prodigios

Este camino une Mogarraz con Las Casas del Conde. Ofrece un recorrido por el valle del río Francia donde el senderista encuentra instalaciones artísticas ocultas entre la vegetación autóctona de alcornoques y madroños.


Gastronomía y Denominación de Origen

La cocina tradicional de la Sierra de Francia se basa en productos locales derivados de la matanza del cerdo ibérico y el cultivo de huertos de montaña.

  • Patatas Meneás: Patatas cocidas y trituradas con pimentón de la Vera, ajo y laurel, servidas con torreznos ibéricos crujientes.
  • Limón Serrano: Una ensalada de contrastes que mezcla cítricos (naranjas y limones) con chorizo frito, huevo duro, ajo y aceite de oliva virgen extra.
  • Hornazo Salmantino: Masa de pan rellena de lomo de cerdo, chorizo y jamón, típica de la provincia de Salamanca.
  • Vino DOP Sierra de Francia: Vinos elaborados con la variedad de uva autóctona Rufete. Son vinos tintos y rosados de alta montaña, frescos, elegantes y de producción limitada.

Guía Práctica para el Viajero

Cómo Llegar

  • En Coche: Desde Salamanca capital, tomar la carretera CL-512 en dirección a Vecinos y continuar por la SA-210hacia Tamames y la Alberca. El trayecto dura 75 minutos.
  • Aparcamiento: El casco histórico de Mogarraz es peatonal. Existen zonas de aparcamiento gratuito habilitadas en los accesos norte y sur del municipio.

Mejor Época para Visitar

  • Primavera: Coincide con la floración de los cerezos en el valle y un caudal abundante en las fuentes.
  • Otoño: Los bosques de castaños y robles de la Sierra de Francia ofrecen un paisaje de tonalidades ocres y rojizas, ideal para la recolección de setas.
  • Agosto: Se celebran las fiestas patronales en honor a la Virgen de las Nieves (5 de agosto), con folklore popular y trajes regionales bordados a mano.

Preguntas Frecuentes sobre Mogarraz (FAQ)

ç¿Quién pintó los cuadros de las fachadas de Mogarraz?

Los retratos fueron pintados por el artista local Florencio Maíllo basándose en las fotografías tomadas en 1967 por Alejandro Martín Criado.

¿Cuánto tiempo se necesita para visitar el pueblo?

El casco histórico se recorre a pie en unas 2 o 3 horas. Si se combina con el sendero del Camino del Agua, se recomienda planificar una visita de día completo.

¿Es accesible el pueblo para personas con movilidad reducida?

Al ser un pueblo medieval, cuenta con calles empedradas, cuestas pronunciadas y pavimentos irregulares, lo que puede dificultar el tránsito con sillas de ruedas o carritos de bebé en algunas zonas secundarias.

29Abr

Crónicas del asfalto, bancos y amigos falsos: mis lecciones de humildad

In Para reir by Pepógrafo / 29/04/2026 / No Comments

Ayer me di un trompazo con la bici: mi dignidad por los suelos y la pierna en escabeche. Nada grave, más allá del orgullo herido. Pasado el susto, y con el cachondeo de mis colegas de fondo, me puse a reflexionar sobre esa extraña inmunidad diplomática que creemos tener ante las desgracias ajenas… hasta que nos tocan a nosotros.

Atentos al catálogo de realidades:

  • El equilibrio del torpe: Caerse de la bici es «de novatos», piensas. Hasta que pruebas el sabor del asfalto y te das cuenta de que la gravedad no entiende de currículums.
  • La trampa bancaria: Que te engañe el banco es cosa de pardillos, ¿no? Pues que pregunten por mi hipoteca, que ahora soy el cliente estrella del departamento de reclamaciones.
  • Seguridad ciudadana: En la vida me habían robado ni conocía a nadie que le pasara. Entraron los ladrones en casa y solo dejaron a la gata porque tuvo la decencia de esconderse.
  • Mecánica cuántica: Ves un coche averiado en el arcén y sentencias: «Es que no le hacen el mantenimiento». Diez minutos después, tu flamante vehículo empieza a hacer chop, chop y acabas en una grúa camino a Burgos.
  • Padres en la inopia: «Mi hijo no bebe, es un santo». Y de repente, llamada de urgencias: el chaval se ha bebido hasta el agua de los floreros de una destilería y no para de pedir que venga su papá. Ese soy yo.
  • La paradoja digital: Dices que las redes sociales son una gilipollez. Pero ahí estás, en Facebook, Instagram y grupos de macramé, presumiendo de ser selectivo mientras acumulas 2.300 «amistades» de ancianitas encantadoras de las que no sabes absolutamente nada.
  • El club de los caducados: Hay que ser tonto para dejar pasar los plazos… y aquí me tienes: el DNI, el carné de conducir y hasta la ITV fuera de fecha.
Ilustración humorística sobre lecciones de humildad en la vida cotidiana: caídas de bicicleta, líos bancarios y anécdotas de un ciudadano común.

Y hablando de carnés Hace años me saqué el de moto. Yo, con más de 50, miraba a los chavales de 22 como si fuera su catedrático. El teórico cayó a la primera; incluso me permití el lujo de consolar a los que suspendían con palmaditas de condescendencia. El práctico, sin embargo, me llevó siete intentos. Al final, eran ellos los que me miraban con esa cara de «pobre viejo, no lo va a sacar nunca».

La amistad no es eterna: Te cuentan que el mejor amigo de López le ha dejado de hablar después de 30 años. «Es que López es un inocente», dices tú, «se veía venir que era puro interés». Y entonces, te paras a pensar y te das cuenta de que tú eres López. Que a ti te pasó exactamente lo mismo.

Conclusión: Al final, te sucede de todo, como al resto de los mortales. Te caes, te roban, te timan y se te olvidan las fechas. Y de vez en cuando, algún «amigo» se quita la careta y te deja colgado. Así es la vida: una serie de lecciones de humildad que te recuerdan que, por mucho que mires desde arriba, el suelo siempre está a la misma distancia para todos.

23Abr

Balance de una vida: 14 pisos, 18 coches y 6 periódicos sin ser periodista

In Para reir by Pepógrafo / 23/04/2026 / 4 Comments

Hoy cumplo años y, siguiendo la tradición masoquista del ser humano, me he propuesto hacer balance. No por afán contable, sino por pura cortesía inmobiliaria: quiero dejar el trastero de mi existencia medianamente despejado para los próximos inquilinos, que probablemente serán un par de ácaros con ínfulas y algún recuerdo mal pagado.

En la contabilidad financiera, el balance es la «imagen fiel» del patrimonio. En mi caso, la imagen es más bien un cuadro cubista después de una mala mudanza. Si aceptamos que yo soy el pasivo —esa deuda acumulada con el destino que nunca termina de amortizarse—, veamos qué carajo hay en el activo.

Inventario

El inventario arranca fuerte: un padre con su correspondiente madre (la Mía, con mayúscula reverencial), dos hermanos y dos hijos. Hasta aquí, el patrimonio neto parece estable. Luego vienen los dos amores, que en el libro diario figuran como inversiones de alto riesgo con una tasa de retorno emocional bastante volátil.

He colonizado ocho ciudades y desgastado catorce pisos. Doce de ellos fueron de alquiler, lo que técnicamente me convierte en un mecenas involuntario de la burguesía rentista nacional. He conducido dieciocho coches, lo que sugiere que trato a los vehículos con la misma delicadeza que un niño rabioso a un juguete de plástico. Y he trabajado en 6 periódicos sin ser periodista, lo que demuestra que para vivir la realidad no hace falta el título, sino el oficio de vivirla (o la habilidad de camuflarse entre linotipias y rotativas).


Mantenimiento

En el apartado de «Gastos de Mantenimiento», el cuerpo ha pasado por el quirófano con la frecuencia de quien visita un spa, incluyendo un cáncer que intentó colarse en el consejo de administración sin invitación. Para compensar, he consumido 300.000 cigarrillos. Si los pusiéramos en fila, probablemente llegaríamos a la Luna, o al menos a una insuficiencia respiratoria de proporciones épicas.

El balance social es un jeroglífico: 2,5 amigos (el medio es ese que solo aparece en las bodas pero te sigue queriendo), un número x de enemigos que le dan sabor al caldo, dos perros, dos gatos y una pareja de tórtolas que, sospecho, actúan como auditores externos. He asistido a un número infinito de bautizos, comuniones y entierros, ese ciclo sin fin donde lo único que cambia es el precio del cubierto y la profundidad del agujero.

¿El resultado final? Un número π de fotografías que capturan momentos que ya no recuerdo y mucha música que suena de fondo mientras trato de entender dónde puse las llaves de mi dignidad. El patrimonio neto, al final, es esto: estar vivo para poder contarlo. Y eso, en este mercado a la baja, ya es un beneficio neto envidiable.

20Mar

El silencio del carpintero: Memorias de un reloj de madera y un amor «desinteresado».

In Para reir by Pepógrafo / 20/03/2026 / 8 Comments
foto de mi padre vestido de guapo
Mi padre se llamaba Eduardo.

La herencia de un carpintero: Más allá de San José.

Mi padre era carpintero, como San José. De San José no se conoce ningún mueble digno de mención, ni siquiera consta que fuera hábil con el torno o maestro con la gubia. De mi padre, sin embargo, quedan muestras de sus trabajos en muchos lugares. Piezas únicas; como un reloj de madera, que funciona, y del que dejo la prueba gráfica aquí.

El reloj de madera de principios del siglo XX: Una obra de Eduardo Hidalgo Marcos

Reloj de madera tallado a mano principios siglo XX - Obra de Eduardo Hidalgo Marcos
Reloj de madera principios siglo XX. Obra Eduardo Hidalgo Marcos, museo de mi casa

Era un hombre de pocas palabras en casa y muchas fuera de ella. Sería por la censura de su señora esposa, mi madre, digo yo.

El enigma del silencio: Entre Clark Gable y Dalí.

Aquel hombre que puedo ser Carlos Gardel, por su voz profunda; Clark Gable, por sus orejas; Rodolfo Valentino, por sus patillas o el mismísimo Dalí por su ojos grises, decidió renunciar a todo eso, se hizo carpintero y se casó con mi madre, pero eso es para otro post.

De san José no se conoce palabra y de mi padre tampoco muchas. Algún no a mis peticiones de «papa me dejas el coche» o algún toma hijo, mientras me daba un silbato de hojalata, su forma de no tener que mostrarme su cariño con palabras.

Una dedicatoria de los años 30: ¿Qué es el «cariño desinteresado»?

Alguna vez me pregunté cuál sería la razón de sus silencios y creo que la encontré en una fotografía dedicada que le propinó su novia, luego su mujer, y luego mi madre, allá por los años 30.

La secuencia es la siguiente: él le manda a su novia una foto con elegancia y sombrero en la que escribe: «A mi único amor con todo cariño, tu Edu«. Y ella, su futura esposa, le contesta con otra fotografía en la que mira al infinito y le dedica: «Con cariño desinteresado de tu Elita«.

Normal. Si alguien dice que te profesa un cariño desinteresado, es como para quedarse frío y mudo. Supongo que hace falta más de una vida para entender eso; y entiendo que pensar en ello todos los días, acabase con las ganas de hablar de cualquiera.

No sé si mi conclusión es real porque, naturalmente, mi padre nunca me lo contó.

el cariño desinteresado
19Mar

La Santísima Trinidad del 19 de marzo: sepia, Varón Dandy y amnesia selectiva

In Para reir by Pepógrafo / 19/03/2026 / No Comments

Hoy, 19 de marzo, las redes sociales han decidido transformarse en un mausoleo digital con filtro vintage. Es ese día mágico en el que la línea temporal de Instagram se llena de señores de setenta años rindiendo culto a fotos pixeladas (o color sepia directamente) de padres que llevan treinta inviernos criando malvas.

Es una coreografía fascinante. El ritual consiste en subir una imagen del progenitor —preferiblemente una donde luzca un bigote castrense y una mirada de haber sobrevivido a tres posguerras sin parpadear— acompañada de un texto lírico sobre los «valores» y el «legado».

El bofetón pedagógico

Lo más tierno de este fenómeno es la amnesia selectiva. Esos hijos, que ya peinan canas y sufren de la próstata, recuerdan con una pasión febril aquellas «hostias como panes» que recibían en los años 60. Según el canon de hoy, aquellos sopapos no eran maltrato, sino «lecciones de vida» envueltas en un guante de crin. «Me pegaba por mi bien», escriben desde su iPad, olvidando convenientemente que la pedagogía del cinturón de cuero es la razón por la que hoy gastan 80 euros al mes en terapia.

El ahorro como forma de duelo

Hay que reconocerle al padre fallecido una ventaja competitiva imbatible: el ahorro. Nada rinde mejor en la economía doméstica que un padre que ya no está.

Coste del regalo: 0 €.

Beneficio emocional: 100 puntos de nostalgia pública.

Eso sí, para mantener la tradición del desprecio pasivo-agresivo, algunos hijos —en un alarde de humor negro o simple inercia— parecen dedicarle mentalmente el mismo set de afeitado de marca blanca que le regalaron en 1993. Un estuche de Floïd o Varón Dandy que se quedó cogiendo polvo en el estante del baño y que hoy sobrevive en el recuerdo como el aroma oficial de la autoridad incontestable.

mi padre, no el de la foto, fue un buen hombre con quien no tuve la suerte de ejercer de hijo, en aquello años no se estilaba eso

La venganza del algoritmo

Al final, el día del padre se ha convertido en una competición por ver quién tuvo el padre más autoritario pero «noble», mientras los hijos de hoy, esos de 70, se dan palmaditas en la espalda digitales. Es la victoria póstuma del patriarcado de piedra: no tienes que estar vivo para que tus hijos te sigan rindiendo pleitesía, basta con haber dado los suficientes gritos en vida para que el eco dure tres décadas después de la extremaunción.

Feliz día a todos esos padres que, desde el más allá, se están ahorrando el suéter de pico que nunca se iban a poner.

09Mar

La caridad de los enterradores

In Para reir by Pepógrafo / 09/03/2026 / No Comments

Hay una forma de cortesía que no es más que homicidio involuntario con una sonrisa. Es esa amabilidad de escaparate, de gente que se cree que el Código de Circulación es una sugerencia del Papa y no un manual de supervivencia para primates motorizados.

Hablo del «saludador post-atropello». Ese espécimen que te pasa a tres centímetros de la pelvis en un paso de cebra, pero que tiene el detalle infinito de levantarte la manita a modo de disculpa. ¡Oh, gracias, alma cándida! Casi me conviertes en una mancha de grasa sobre el asfalto, pero ese gesto con la palma de la mano —esa vibración de dedos de quien pide perdón por no haber frenado— es justo lo que necesitaba para que se me soldara el fémur por arte de magia. Es la disculpa como bula papal para el asesinato. «Te ha rozado la muerte, pero te he sonreído, así que estamos en paz». Pues no, cacho carne con volante: guarda tu manita y pon el pie en el freno, que mi seguro no acepta «saluditos» como parte de pago.

El «cededero» o el cooperante del desastre

Luego están los mártires de la preferencia. Esos conductores que, poseídos por un ataque de mística cristiana en mitad de un cruce, deciden que las normas son para los vulgares y que ellos están ahí para repartir gracia divina.

La jugada maestra: El tipo tiene preferencia, pero frena en seco para dejarte pasar a ti, que no la tienes.

El resultado: Tú, pobre incauto, te fías de su «bondad». Avanzas con el corazón henchido de gratitud… y entonces el coche del carril de al lado, que sí se sabe el reglamento y no tiene vocación de santo, te embiste de costado y te manda al desguace.

Ese conductor «amable» se irá a casa pensando en lo buena persona que es, mientras tú esperas a la ambulancia con el coche hecho un acordeón. Es un filantropismo de carnicería. El amable se queda con la conciencia limpia y tú con el latigazo cervical.

El peatón «doy mi vida por tu motor»

Y no nos olvidemos de la otra cara de la moneda: el peatón mártir. Ese ciudadano ejemplar que, plantado frente a un paso de cebra con su derecho constitucional a cruzar, decide que hoy es un buen día para ejercer la caridad cristiana con el coche que se aproxima.

Ahí lo tienes, haciendo aspavientos con la mano, indicándole al conductor que pase él, que no se preocupe, que su tiempo vale más que mis dos piernas. ¡Qué nobleza! El conductor, confundido por semejante despliegue de generosidad, duda, frena, arranca, vuelve a frenar… y mientras tanto, se monta una retención que llega hasta la plaza Mayor.

Ilustración satírica de un conductor sonriente saludando con la mano mientras casi atropella a un peatón en un paso de cebra, con el título '¡La cortesía que te mata!' y manos esqueléticas saliendo del asfalto."

El drama del «pase usted»: El peatón insiste, el conductor arranca por fin, y en ese preciso instante, un motorista que venía filtrándose entre coches —confiado en que el paso de cebra estaba libre porque el peatón «cedía»— se encuentra con el capó del coche que acaba de reanudar la marcha.

Resultado: Un festival de chatarra y un motorista volando por los aires, todo gracias a la «amabilidad» del señor de la acera.

Ese peatón se queda ahí, con su bolsa del pan y su superioridad moral, pensando: «Qué educado he sido». No, capullo, no ha sido usted educado, ha sido usted un agente del caos. Ha convertido una regla matemática y clara —peatón cruza, coche para— en una partida de mus donde nadie sabe quién tiene la mano.

La cortesía es el nuevo analfabetismo

Si el reglamento dice que cruces, cruza. No me obligues a adivinar tus intenciones filosóficas mientras manejo tonelada y media de hierro. Tu «amabilidad» rompe el ritmo del mundo, confunde al que viene detrás y prepara el escenario para un funeral que nadie ha pedido.

Si quieres ser bueno, cómprale flores a tu pareja o hazte donante de órganos —que a este paso, te va a hacer falta—, pero cuando llegues a la calzada, deja de jugar a ser el anfitrión de la calle. Menos gestitos de «pase usted, faltaría más» y más cumplir con lo que toca, que la educación no consiste en saltarse las normas, sino en no obligar a los demás a recoger tus pedazos con una pala.

02Mar

El misterio de la «talla única» (o cómo fui devorado por una gorra)

In Para reir by Pepógrafo / 02/03/2026 / No Comments

Hay conceptos comerciales que tienen más de literatura fantástica que de logística textil. El término «talla única» es, sin duda, el más audaz de todos. Es una promesa de universalidad que, en la práctica, suele comportarse como un agujero negro con visera.

Hace días, paseando el sol sobre mi cabeza, paré delante de Sombrerería Lópeces. Casa fundada en 1912. Recordé aquel magnífico anuncio de la posguerra de otra afamada tienda del ramo que decía. «Los rojos no llevaban sombrero«. Y como quiera que mi cabeza iba tomando ese color sucumbí al reclamo de una gorra. En la etiqueta, dos palabras dictaban mi destino: talla única. Al probármela, no experimenté el ajuste perfecto de la ingeniería moderna; lo que viví fue una abducción en toda regla. Mi cabeza no entró en la gorra; la gorra decidió anexionarse mi cráneo.


La anatomía de una desaparición

Lo que empezó como un simple gesto estético terminó en un rescate de emergencia. El «remolino» de tela se puso a trabajar con una eficacia aterradora:

  • Fase 1 (La Inmersión): Mis orejas desaparecieron bajo el borde, dejando el mundo en un silencio sepulcral de algodón.
  • Fase 2 (El Eclipse): Los ojos fueron los siguientes. De repente, mi horizonte se redujo a la trama del tejido interior.
  • Fase 3 (La Anexión Nasal): Cuando la visera ya descansaba sobre mi labio superior, comprendí que la gorra no me estaba vistiendo: me estaba digiriendo.

¿Es el mundo gigante o soy yo un alfiler?

Ante tal despliegue de amplitud, uno se ve obligado a plantearse la gran duda existencial del consumidor: ¿Significa «talla única» que es válida para todas las cabezas del planeta —desde un recién nacido hasta el gigante extremehttps://pepografo.com/gallery/extremadura/ño— o es que mi cabeza ha sido bendecida con la envergadura de un alfiler?

«La talla única es esa democracia textil donde todos somos iguales, pero algunos somos más invisibles que otros.»

Si la gorra es capaz de albergar mi identidad completa, incluyendo tabique y cartílago auricular, quizá no estemos ante una prenda, sino ante una solución habitacional. Es posible que el fabricante no venda accesorios, sino refugios de lona para quienes desean, simplemente, desaparecer del mapa un rato.

Mañana volveré a la tienda. No a devolverla, sino a preguntar si el modelo incluye ventanas o, por lo menos, un periscopio. Porque si el futuro es de talla única, más nos vale que nos crezca la autoestima, porque la cabeza ya no se nos va a ver.

12Feb

Gran Consulta Nacional: ¿Cuánto vale su paz mental?

In Para reir by Pepógrafo / 12/02/2026 / 4 Comments

lea y sufra

Estimado lector de www.pepografo.com,

Sabemos que abrir nuestros correos es, para usted, el equivalente digital a que se le caiga un helado en el zapato: una decepción inevitable que ocurre con una frecuencia alarmante. Porque somos conscientes de que nuestra prosa tiene la ligereza de un yunque y la alegría de un funeral en martes, queremos darle la oportunidad de su vida.

¿Cuánto pagaría usted por no volver a leer una sola palabra de pepografo?

Por favor, elija la opción que mejor se adapte a su desesperación:

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Preguntas adicionales para el análisis psicopatológico:

  1. ¿Cuál es el síntoma físico más común que experimenta al leer un texto nuestro?
    • [ ] Tic nervioso en el párpado izquierdo.
    • [ ] Nostalgia de cuando era analfabeto.
    • [ ] Un deseo irreprimible de donar su dispositivo móvil a una causa perdida.
    • [ ] Sueño profundo (Efecto Sedante Pepógrafo™).
  2. Si decidiéramos dejar de escribir, ¿en qué emplearía el tiempo que le ahorramos?
    • [ ] En mirar fijamente una pared blanca (es más estimulante).
    • [ ] En leer las etiquetas de los botes de champú.
    • [ ] En buscar a Pepógrafo por la calle para darle un abrazo… o una leche

Nota legal: El pago de estas cuotas no garantiza que pepografo no aparezca en sus sueños o en las notas al pie de su factura de la luz. La mediocridad, como el mal olor, es difícil de erradicar por completo

11Feb

El «Abre Fácil»: La mayor estafa desde el Caballo de Troya

El hombre hizo el fuego con dos palos , ha llegado a la Luna, creó el botijo, la boina y el sacacorchos . Pero, en pleno siglo XXI, sigue siendo derrotado humillantemente por un paquete de mortadela. El término «abre fácil» es la mayor contradicción de la historia, una broma pesada por la los ingenieros se descojonan de risa mientras brindan con latas que, seguramente, ellos sí saben abrir.

1. La mortadela y el sacrificio de uñas

Esa esquina que dice «tire aquí» es una trampa para incautos. Lo intentas con delicadeza, luego con violencia, y al final acabas usando los dientes como un neandertal frente a un mamut. El resultado es siempre el mismo: el plástico se rompe en tiritas y tú te quedas con una uña menos, un odio profundo hacia la charcutería del Mercadona y más hambre.

2. El Pack de Cervezas: El búnker de plástico

Atención especial merece el retractilado del pack de latas. Ese plástico transparente está diseñado por la NASA para resistir la reentrada en la atmósfera. Te rompes los dedos intentando perforar la superficie, te luxas la falange buscando un hueco y, cuando por fin sacas una cerveza, la lata está abollada como pateada por una docena de niños en el descampado de Manolito Gafotas

3. La gran conspiración del fisioterapeuta

Llegados a este punto, tengo una teoría terraplanista que lo explica todo: los fabricantes de envases no son torpes, son socios de una logia secreta.

¿Por qué el bote de champú requiere la fuerza de Hércules para abrirse con las manos mojadas ? ¿Por qué la lata de mejillones es una tómbola de cortes y aceite ? La respuesta es clara: el cártel de los fisioterapeutas. Por cada muñeca luxada y cada tendinitis causada por un «abre fácil», un «fisio» recibe un paciente. Es un negocio perfecto: ellos diseñan el problema y tú pagas la rehabilitación.

imagenes del caballo de Troya

4. Conclusión: El fin de la especie

Si mañana los extraterrestres nos invaden y su única exigencia fuera que abriéramos un paquete de salchichas sin usar un cuchillo de sierra, moriríamos en diez minutos.

A quien corresponda: menos «abre fácil» y más «abre de verdad», que ya tengo una edad para andar peleándome con el plástico de la mortadela.

08Feb

El doctor es ahora el profesor sustituto (y yo he suspendido anatomía)

Antiguamente, ir al médico era una actividad mística. Entrabas en la consulta de don Paco, que olía a alcohol y a enciclopedia vieja, el doctor te miraba el fondo de la garganta con un palo de helado (sin helado, una tragedia), te recetaba con una letra que solo entendía un farmacéutico con poderes psíquicos y te ibas a casa con la fe del carbonero. Tú no sabías qué tenías, pero él sí, y con eso bastaba.

Hoy, sin embargo, los médicos han decidido que, además de curarte, tienes que hacer como mínimo la FP de medicina antes de salir de la consulta.

De la mancha al esquema en 3D

Entras por un dolor en la rabadilla y, antes de que puedas decir «ay», el doctor ya ha girado la pantalla del ordenador.

  • El médico: «Fíjese en esta zona hiperdensa que orbita cerca de la L5».
  • Tú: «Doctor, eso parece el mapa de una tormenta en Badajoz».
  • El médico: «No, no. Eso es su disco pidiendo la jubilación anticipada. Mire este gráfico interactivo sobre cómo la pastilla que le voy a dar va a negociar con sus enzimas hepáticas un tratado de paz no agresión».

Y piensas pero callas: «¡Pero bueno! Que yo he venido a que me quites el pinchazo, no a que me expliques la microeconomía de mi hígado».

La pedagogía del terror (visual)

Antes ibas «de Pascuas a Ramos«. Ahora vas una vez y sales con deberes. Te enseñan la radiografía del menisco y el médico se empeña en que veas «el desgaste». Te señala una mancha blanca que podría ser un ligamento o el fantasma de Cánovas del Castillo, y tú asientes con cara de intensidad pedagógica porque te da vergüenza admitir que lo único que ves es un borrón que se parece a las caras de Belméz.

«Doctor, de verdad, no me cuente lo que me va a cortar. Si me lo cuenta, me da tiempo a imaginarlo, y mi imaginación es mucho más macabra que su bisturí».

La hipófisis y su drama existencial

Lo peor es cuando se ponen poéticos con la terminología. Te dan una clase magistral sobre la hipófisis, esa glándula que tiene nombre de tía solterona que vive en un pueblo de Teruel. Te explican su «tristeza» funcional y cómo coordina tus hormonas como si fuera la directora de una orquesta sinfónica en horas bajas.

Al final, sales de la consulta sabiendo:

  1. Que tu cuerpo es una red ferroviaria al borde del colapso.
  2. Que tu fémur tiene una arquitectura gótica envidiable.
  3. Pero te sigue doliendo la espalda igual que cuando entraste.

Señores doctores, por favor, menos PowerPoints y más «mano de santo». Que yo para suspender anatomía ya tuve los dieciséis años; ahora solo quiero que me arreglen los huesos para llegar dignamente a la hora de la caña. Menos pedagogía y más geografía: señáleme dónde está el bar y olvídese de explicarme el drama existencial de mi páncreas.

Lo Que Captura La Mirada background image