Textos con guasa
y otras formas de mirar
Pepógrafo — Lo que captura la mirada

Abre fácil, dicen

El hombre hizo el fuego con dos palos , ha llegado a la Luna, creó el botijo, la boina y el sacacorchos . Pero, en pleno siglo XXI, sigue siendo derrotado humillantemente por un paquete de mortadela. El término «abre fácil» es la mayor contradicción de la historia, una broma pesada por la los ingenieros se descojonan de risa mientras brindan con latas que, seguramente, ellos sí saben abrir.

La mortadela y el sacrificio de uñas

Esa esquina que dice «tire aquí» es una trampa para incautos. Lo intentas con delicadeza, luego con violencia, y al final acabas usando los dientes como un neandertal frente a un mamut. El resultado es siempre el mismo: el plástico se rompe en tiritas y tú te quedas con una uña menos, un odio profundo hacia la charcutería del Mercadona y más hambre.

El paquete de cervezas

Atención especial merece el retractilado del pack de latas. Ese plástico transparente está diseñado por la NASA para resistir la reentrada en la atmósfera. Te rompes los dedos intentando perforar la superficie, te luxas la falange buscando un hueco y, cuando por fin sacas una cerveza, la lata está abollada como pateada por una docena de niños en el descampado de Manolito Gafotas

La conspiración del fisioterapeuta

Llegados a este punto empiezo a sospechar que los fabricantes de envases lo hacen a propósito.

¿Por qué cuesta tanto abrir un bote de champú con las manos mojadas? ¿Por qué la lata de mejillones es una tómbola de cortes y aceite ? Al final empiezo a sospechar que el envase está hecho para que acabes buscando unas tijeras. Porque hay envases que parecen exigir más fuerza que contenido llevan dentro. Es un negocio perfecto: ellos diseñan el problema y tú pagas la rehabilitación.

imagenes del caballo de Troya

Y al final, las tijeras

Si mañana los extraterrestres nos invaden y su única exigencia fuera que abriéramos un paquete de salchichas sin usar un cuchillo de sierra, moriríamos en diez minutos.

A quien corresponda: menos «abre fácil» y más «abre de verdad», que ya tengo una edad para andar peleándome con el plástico de la mortadela.

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