Las siestas de mi infancia: FLIT, moscas y hormigas
Las siestas de mi infancia tenían FLIT, moscas moribundas, hormigas y una tía Fina convencida de que su sobrino estaba mal de la cabeza. Leer el artículo →
Las siestas de mi infancia tenían FLIT, moscas moribundas, hormigas y una tía Fina convencida de que su sobrino estaba mal de la cabeza. Leer el artículo →
«Higuera de Vargas, villa de la provincia de Badajoz, situada en terreno desigual, de dilatadas dehesas, abundantes encinas, pastos y tierras de labor. Clima seco y extremado; veranos largos y calurosos, con cerca de quince horas de luz en los días próximos al solsticio. Produce cereales, pastos y frutos del secano, y sostiene ganados, principales elementos de riqueza de sus naturales. Atribúyese por tradición su… Leer el artículo →
Noventa y un años tenía mi madre cuando decidió morirse. Lo hizo después de dejar los cacharros de la cena limpios, la cocina recogida, por si viene el médico, y el rosario de por la tarde rezado, con las cuentas negras relucientes de puro gastadas. También había recogido la ropa de la plancha y hecho la tortilla de patatas con un diente de ajo para… Leer el artículo →
Los padres y las madres son muchas cosas y también mentirosos. En La moto que mi madre nunca me compró cuento otra promesa infantil que se quedó en el camino. Será que, para olvidarme de los engaños de mayor, hoy me he acordado de tres mentiras que me dieron por saco cuando era chico. Y como los traumas se curan escribiendo, aquí los cuento y… Leer el artículo →
En los últimos tiempos encuentro cada vez más gente convencida. Convencida de verdad. Personas cuyas hondísimas creencias hacen imposible cualquier conversación que no vaya encaminada a confirmar lo que ya pensaban antes de empezarla. Yo, que soy de formación clásica —bueno, vieja—, crecí pensando que la duda formaba parte de la inteligencia. Que uno podía tener una opinión y, aun así, conservar la extravagante posibilidad… Leer el artículo →