En la escala de gente que sobra en este mundo, justo entre los que no recogen las cacas de su perro y los que envían audios de diez minutos, están ellos: Los Protectores de la moral ajena. Esos seres de luz que deciden que tu cerebro es de plastilina y que, si te cuentan la verdad, vas a implosionar como una estrella vieja.
Su frase de cabecera es: “No te dije nada por no disgustarte”.
Traducción real: “Soy un capullo que no quiere sufrir con tu problema, así que prefiero que vivas en la burbuja de tu estupidez mientras yo me siento como el Dalai Lama de tu ignorancia”.
El Top 3 de la censura «piadosa»
1. La cornamenta de diseño: Sabes que mi pareja se está viendo con «un amigo» en la churrería «La porra de oro», pero no me dices nada porque «bastante estrés tengo ya en el trabajo». ¡Gracias, de verdad! Nada como ser el último en enterarse de que mi vida sentimental es un capítulo de Infieles mientras tú te pides otra caña viéndome comer buñuelos con cara de tonto.
2. El despido sorpresa: En recursos humanos están imprimiendo mi carta de despido y tú, que lo sabes, me dejas que me compre una freidora de aire a plazos. «No quería amargarte la cena». Pues nada, ahora tengo una freidora de 200 euros y ninguna nómina para pagar las patatas. Un plan sin fisuras.

3. El drama del jardinero municipal: He suspendido las oposiciones para podar los geranios del ayuntamiento. Tú lo has visto en el tablón, pero te lo callas porque «me hacía mucha ilusión». Gracias, ahora he pasado tres días celebrando un éxito inexistente y comprándome unas tijeras de podar profesionales. La hostia es doble, genio.
La superioridad del «no saber»
Estos personajes se creen que tienen el mando a distancia de tus emociones. Se guardan que tienes un herpes zóster galopante en la espalda («pensé que eran granitos del sudor, no quería que te rayaras») o que ese bulto en el motor de tu coche suena a biela rota.
Queridos protectores: No sois héroes. Dejad de filtrar mi desgracia . Si me van a echar, si me están engañando o si mi carrera como jardinero público ha muerto antes de nacer, quiero saberlo ya. Prefiero una verdad que me parta la cara a una mentira que me acaricie el lomo.
Herramientas para que no te la den con queso
Si no quieres depender de la «caridad informativa» de tus amigos, aquí tienes donde mirar tú mismo:
• BOE (y boletines autonómicos): Para que no te oculten que has suspendido la oposición de tu vida. Ver BOE
• InfoJobs: Por si tu «protector» no te cuenta que tu oficina cierra mañana.
Nota para el «ángel«: La próxima vez que te guardes una información que me incumbe para «protegerme», hazme un favor extra: protégete tú de mi mala leche y vete a cascarla. Sin avisar, para que no te dé el disgusto.
