Cornalvo tiene una de esas combinaciones que en Extremadura aparecen con cierta facilidad: campo, agua, encinas, historia y una obra romana que lleva allí bastante más tiempo que cualquiera de nosotros.
Está muy cerca de Mérida, pero en cuanto uno entra en el parque el paisaje cambia de conversación.

Una presa romana en mitad del campo
La pieza que termina llevándose buena parte de las miradas es la presa de Cornalvo.
Es de origen romano y formó parte del sistema hidráulico relacionado con Augusta Emerita, la actual Mérida.
Dos mil años después sigue allí.
Hay construcciones modernas a las que les está costando bastante más llegar al próximo cambio de década.
Pero Cornalvo no es solo la presa
Alrededor aparecen las dehesas de encinas y alcornoques, el embalse, los caminos y una fauna que ha convertido la zona en un espacio especialmente valioso para las aves.
El entorno fue declarado Zona de Especial Protección para las Aves en 1991 y Parque Natural en 2004.
Es uno de esos sitios donde se puede ir a caminar, a mirar pájaros, a hacer fotografías o sencillamente a estar un rato sin demasiada necesidad de justificar la excursión.
Roma tenía buen ojo
Lo curioso de Cornalvo es que naturaleza e historia no aparecen separadas.
La presa está dentro del paisaje y el paisaje ha terminado creciendo alrededor de ella.
Uno puede acercarse por la obra romana y acabar entretenido con la dehesa.
O ir por la dehesa y encontrarse de frente con una presa construida cuando Mérida todavía se llamaba Augusta Emerita.
Que tampoco es mala forma de pasar la mañana.

