Cuentan los más viejos del lugar que cada noche una mujer recorre las murallas de un castillo extremeño. Clava sus ojos en el cielo y comienza a contar estrellas: una, dos, tres, cuatro… hasta el infinito. Lleva siglos tratado de computar cada astro del firmamento, pero todavía no ha terminado.
Esta fortaleza se encuentra en Segura de León (Badajoz). De día, el alcázar se muestra como una formidable ciudadela dominando la localidad pacense y como testigo de los avatares de siglos de guerras, de caballeros de Santiago, de comendadores y de hombres que protegieron el territorio desde sus almenas. De hecho, durante centurias, los castillos extremeños fueron el centro del poder, de la defensa y del miedo en Extremadura.

… Al llegar el crepúsculo
Pero, al llegar el crepúsculo, sus piedras retroceden en el tiempo; regresan las cotas de malla, los tabardos, las armaduras de los caballeros… y la señora del castillo, una mujer berberisca víctima de un encantamiento de origen desconocido, según la leyenda. Esta tradición relata que para recuperar su libertad solo debe hacer una cosa, en apariencia sencilla: contar todas las estrellas del firmamento.
Así, cada noche, cuando el cielo se cubre de negrura, la dama recorre la fortaleza, levanta los ojos y, avanzando hacia poniente, comienza el conteo: una estrella, otra, otra más… Poco a poco, la penumbra se diluye y el alba irrumpe sobre la sierra. Ya no le queda tiempo y su tarea infinita fracasa. Y así, un día y otro, y otro también. Pasan los siglos y la dama no recupera su libertad. Su condena es perpetua porque ¿cómo se pueden contar las estrellas?


Según el mito, los vecinos de Segura de León sorprendieron varias noches a una figura blanca pululando por la muralla con los ojos en el cielo y enumerando, entre bisbiseos, cada estrella. Poco a poco, la ignota berberisca pasó a formar parte del sentir del pueblo y, cada vez que alguien mira al cielo buscando respuestas, concluye inventariando luceros.

El castillo de Segura de León
Esta fábula se conoció en el siglo XIX y se vincula al paso de ronda del castillo de Segura de León. Poco se sabe de ella. De hecho, no se tienen noticias de quién era la dama, por qué quedó hechizada, ni cuándo sucedió, ni la transgresión que cometió, ni si es verdad o una invención.
Sin embargo, la alcazaba sí es una evidencia. Vinculada a la Orden de Santiago, se levantó entre los siglos XIII y XVI, y sirvió como residencia de los comendadores de la Encomienda Mayor de León.
Su buena conservación permite disfrutar todavía de elementos destacados como la capilla de bóveda de crecería, mazmorra, doble alquería, dos aljibes con agua de manantial y de lluvia, y la torre de homenaje. De su construcción se encargó el maestro cantero Hernando Contreras en 1515 y lo hizo sobre la torre medieval anterior.
La familia Jaraquemada adquirió la fortificación en el siglo XIX gracias a la desamortización. Posteriormente, en 1973, fue vendida a la Diputación de Badajoz por un millón de pesetas. La institución provincial cedió el inmueble al ayuntamiento.
Por último, el castillo ha albergado el colegio San Francisco de Sales (1892-1923), cárcel para presos republicanos durante la guerra civil española, juzgado comarcal y escuelas de primaria.
(Nota: las fotografías proceden de la web Turismo Extremadura)

