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Ermita de la Virgen de Nazaret en Garlitos, Badajoz, en formato panorámico

Tres pueblos para descubrir la Siberia extremeña más desconocida: Tamurejo, Baterno y Garlitos

Por Almudena Villar Novillo

La inmensidad de Extremadura invita a perderse, a despistarse y a desviarse de los senderos conocidos para toparse con lo desconocido. Y, así, adentrarse en lo inexplorado, en lo inédito y en lo irreconocible.

Esta sensación de alejarse, de romper con lo conocido, contribuye a descubrir la versión menos turística de esta Extremadura descomunal. De hecho, existe una comarca extremeña de paisajes escarpados, dehesas, sierras, embalses y pueblos pequeños. Se trata de La Siberia extremeña, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2019, en la que la población se disemina por 17 municipios; algunos de ellos muy turísticos como Herrera del Duque, Puebla de Alcocer o Valdecaballeros, pero otros casi olvidados y ajenos al foco turístico como Tamurejo, Baterno y Garlitos.

Imagen de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Imagen de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Por ello, para una ruta de fin de semana, optamos por poner rumbo a estas tres localidades.

Tamurejo: el pueblo que se quedó dentro del paisaje

Arrancamos este viaje desde Tamurejo. Este pueblo conserva un casco antiguo ejemplo de la arquitectura serrana tradicional de la zona: construcciones de mampostería acabadas con barro y cal, que se integran en el paisaje.

Plaza España de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Plaza España de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

  • La iglesia de Santo Toribio de Liébana: Este edificio explica la historia de Tamurejo. Hecha de mampostería encalada y estilo clásico.
  • El ayuntamiento: Se ubica cerca del templo y en él se percibe la combinación de barro, cal y piedra de la zona como elementos constructivos.
  • El antiguo molino: Se halla a las afueras de la localidad. Un edificio que es testigo de la economía de los pueblos.
  • La Pinguta del Morro: Desde este mirador se ofrece una poderosa panorámica del territorio y de la extensión del paisaje.
  • El mirador del Cerro de Tamurejo: A él se accede por una pista asfaltada de bastante desnivel, pero desde esta posición se aprecia la sierra de Siruela, además de Puebla de Alcocer, Talarrubias, Siruela, Baterno, Garbayuela y Fuenlabrada de los Montes.

Si la luminosidad de la zona explica el porqué del topónimo de esta comarca extremeña, al llegar la noche y mirar al firmamento confirma que no se trata de distancias, sino de sensaciones, de un horizonte mayor que sus pueblos. Ese cosmos perfecto para mirar las estrellas y contarlas como la dama del castillo de Segura de León.

Pero, en realidad, se debe a que la exigua densidad de población convierte este territorio en un lugar idóneo para la observación de estrella. Además, dispone de una red de miradores y espacios destinados a la contemplación del cielo y aves.

Y, de esta forma, se puede terminar el primer día de la ruta: mirando al firmamento.

Baterno: a los pies del cerro del Morro

Dejamos atrás Tamurejo y nos encaminamos a Baterno. Un enclave alejado, situado en un paraje agreste, a los pies del cerro del Morro, y en el límite de la provincia de Ciudad Real.

Imagen de la entrada a Baterno. Autor: By 19Tarrestnom65 - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=111026202

Imagen de la entrada a Baterno. Autor: By 19Tarrestnom65 – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=111026202

  • La iglesia de San Andrés Apóstol: Su construcción se remonta al siglo XVI, aunque se reconstruyó posteriormente.
  • Ermita de la Virgen del Fuego: Se ubica a las afueras de la población. Se edificó en el siglo XVIII sobre un cerro rodeado de encinas. Su denominación se debe a una historia milagrosa: un hombre sobrevivió al incendio de una panadería porque se encomendó a la Virgen. Desde entonces, el templo se vincula a numerosos exvotos.

Baterno también destaca por su gastronomía, muy ligada a la tradición de La Siberia: migas, ajoblanco, gazpacho y dulces como canutos, canelillas, roscas, sepulturas y almendralillos.

Garlitos: entre romanos, árabes y pinturas rupestres

Y como colofón de la excursión Garlitos. La localidad se encuentra a los pies de la sierra del Calvario, en los límites de Ciudad Real, y destaca la singularidad de su división: una parte antigua asentada en las elevaciones y una moderna sobre terreno llano.

Pero, además, la historia de Garlitos se remonta al Calcolítico, entre 2500 y 2000 años antes de Cristo. De hecho, en las cercanías del antiguo castillo árabe de Minerva se conservan restos de este pasado y de pinturas rupestres.

  • La ermita de la Virgen de Nazaret: En ella se plasma el origen romano de esta población extremeña porque se conservan lápidas de Miróbriga, además de piezas romanas que forman parte de la construcción.
  • La iglesia de San Juan Bautista: Edificada en el siglo XV. Conserva una capilla del XVII vinculada a Anton de Pina y al maestro Juan Bautista de Montenegro.
  • Castillo de Minerva: Situado sobre un peñasco de cuarcita. En él se hallaron vestigios rupestres. Actualmente, se encuentra en ruina, pero se conservan vestigios como lienzos de la muralla, restos de torres, una alberca y un foso excavado.

En apenas 130 kilómetros, los casi 600 garliteños ofrecen a los turistas una paseo por la Prehistoria, Roma y la Edad Media.

2 comments

  1. Pepi Caballero
    10/10/2026 at 11:49 — Responder

    Extraordinaria descripción de las poblaciones y de los puntos de interés, Julio. Me los apunto para visitarlos. No te quepa duda

    1. Pepógrafo
      10/10/2026 at 12:31 — Responder

      Muchas gracias

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