Hubo un tiempo en que para tener hielo en Cáceres no bastaba con abrir la puerta del congelador. Es una de esas historias escondidas de la ciudad, como sus rincones fotografiados en otoño. Es una de esas historias escondidas de la ciudad, como sus rincones fotografiados en otoño.
Entre otras cosas porque no había congelador.
Había que esperar al invierno, recoger nieve, almacenarla y conseguir que aguantara hasta que llegara el calor.
Y para eso estaban los pozos de nieve.
Uno de ellos sigue ahí, a un paseo del centro de Cáceres.
Una nevera sin enchufe
El sistema era bastante sencillo de explicar y bastante más complicado de llevar a la práctica.
Durante el invierno se recogía la nieve y se introducía en grandes pozos, normalmente excavados en el terreno.
La nieve se prensaba hasta convertirla en una masa compacta y se separaban las capas con paja y otros materiales vegetales.
Había que protegerla del exterior y, al mismo tiempo, permitir que el agua procedente del deshielo pudiera salir.
El resultado era una especie de enorme nevera que funcionaba sin electricidad.
Y durante siglos funcionó.

El pozo del Paseo Alto
En Cáceres todavía se conserva uno de estos pozos en la zona del Paseo Alto, sobre el barrio de Montesol.
Su estructura es cilíndrica y buena parte se encuentra bajo tierra, precisamente para aprovechar el aislamiento del terreno y mantener una temperatura lo más baja posible.
Visto hoy puede parecer simplemente un agujero construido con piedra.
Pero durante mucho tiempo aquello era tecnología punta.
Sin motores, sin gases refrigerantes y sin que llegara una factura de la luz a final de mes.

Cuando el hielo era un lujo
Conservar nieve durante meses tenía bastante más importancia de la que ahora podemos imaginar.
El hielo servía para conservar alimentos, enfriar bebidas y también tenía usos medicinales.
El problema era conseguirlo cuando fuera de casa apretaba el verano extremeño.
Por eso existió toda una actividad alrededor de la recogida, almacenamiento y transporte de nieve.
Hasta que aparecieron las fábricas de hielo y, posteriormente, los frigoríficos.
Entonces aquellos pozos dejaron de tener sentido.
Del frigorífico al abandono
El pozo de Cáceres sobrevivió a la desaparición de la actividad para la que había sido construido.
No necesariamente en buenas condiciones.
El paso del tiempo, los incendios y el abandono han dejado huella en una construcción que explica una parte bastante curiosa de la vida cotidiana de la ciudad.
Porque resulta difícil imaginar hoy que alguien pasara el invierno guardando nieve para poder disponer de hielo varios meses después.
Ahora basta con abrir una puerta.
Antes había que construir un pozo.
Y procurar que no llegara agosto antes que el hielo.


3 comments
25/04/2024 at 22:09 —
Los pozos de nieve se remonta a la época romana.Los romanos comenzaron a almacenarla en pozos y citernas.
26/04/2024 at 15:17 —
He estado en Cáceres y sus paisajes, pueblos son sin duda como tantos otros de este país digno de preservar. No nos damos cuenta de la riqueza de patrimonio cultural que tenemos. Muy buen post. Un abrazo
27/04/2024 at 07:32 —
Curioso y muy interesante. Gracias.