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turismo rural

09Oct

Tres pueblos para descubrir la Siberia extremeña más desconocida: Tamurejo, Baterno y Garlitos

In Extremadura de reojo, Por ahí by Almudena Villar Novillo / 09/10/2026 / No Comments

Por Almudena Villar Novillo

La inmensidad de Extremadura invita a perderse, a despistarse y a desviarse de los senderos conocidos para toparse con lo desconocido. Y, así, adentrarse en lo inexplorado, en lo inédito y en lo irreconocible.

Esta sensación de alejarse, de romper con lo conocido, contribuye a descubrir la versión menos turística de esta Extremadura descomunal. De hecho, existe una comarca extremeña de paisajes escarpados, dehesas, sierras, embalses y pueblos pequeños. Se trata de La Siberia extremeña, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2019, en la que la población se disemina por 17 municipios; algunos de ellos muy turísticos como Herrera del Duque, Puebla de Alcocer o Valdecaballeros, pero otros casi olvidados y ajenos al foco turístico como Tamurejo, Baterno y Garlitos.

Imagen de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Imagen de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Por ello, para una ruta de fin de semana, optamos por poner rumbo a estas tres localidades.

Tamurejo: el pueblo que se quedó dentro del paisaje

Arrancamos este viaje desde Tamurejo. Este pueblo conserva un casco antiguo ejemplo de la arquitectura serrana tradicional de la zona: construcciones de mampostería acabadas con barro y cal, que se integran en el paisaje.

Plaza España de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

Plaza España de Tamurejo. Autor: By Adolfobrigido – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47058066.

  • La iglesia de Santo Toribio de Liébana: Este edificio explica la historia de Tamurejo. Hecha de mampostería encalada y estilo clásico.
  • El ayuntamiento: Se ubica cerca del templo y en él se percibe la combinación de barro, cal y piedra de la zona como elementos constructivos.
  • El antiguo molino: Se halla a las afueras de la localidad. Un edificio que es testigo de la economía de los pueblos.
  • La Pinguta del Morro: Desde este mirador se ofrece una poderosa panorámica del territorio y de la extensión del paisaje.
  • El mirador del Cerro de Tamurejo: A él se accede por una pista asfaltada de bastante desnivel, pero desde esta posición se aprecia la sierra de Siruela, además de Puebla de Alcocer, Talarrubias, Siruela, Baterno, Garbayuela y Fuenlabrada de los Montes.

Si la luminosidad de la zona explica el porqué del topónimo de esta comarca extremeña, al llegar la noche y mirar al firmamento confirma que no se trata de distancias, sino de sensaciones, de un horizonte mayor que sus pueblos. Ese cosmos perfecto para mirar las estrellas y contarlas como la dama del castillo de Segura de León.

Pero, en realidad, se debe a que la exigua densidad de población convierte este territorio en un lugar idóneo para la observación de estrella. Además, dispone de una red de miradores y espacios destinados a la contemplación del cielo y aves.

Y, de esta forma, se puede terminar el primer día de la ruta: mirando al firmamento.

Baterno: a los pies del cerro del Morro

Dejamos atrás Tamurejo y nos encaminamos a Baterno. Un enclave alejado, situado en un paraje agreste, a los pies del cerro del Morro, y en el límite de la provincia de Ciudad Real.

Imagen de la entrada a Baterno. Autor: By 19Tarrestnom65 - Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=111026202

Imagen de la entrada a Baterno. Autor: By 19Tarrestnom65 – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=111026202

  • La iglesia de San Andrés Apóstol: Su construcción se remonta al siglo XVI, aunque se reconstruyó posteriormente.
  • Ermita de la Virgen del Fuego: Se ubica a las afueras de la población. Se edificó en el siglo XVIII sobre un cerro rodeado de encinas. Su denominación se debe a una historia milagrosa: un hombre sobrevivió al incendio de una panadería porque se encomendó a la Virgen. Desde entonces, el templo se vincula a numerosos exvotos.

Baterno también destaca por su gastronomía, muy ligada a la tradición de La Siberia: migas, ajoblanco, gazpacho y dulces como canutos, canelillas, roscas, sepulturas y almendralillos.

Garlitos: entre romanos, árabes y pinturas rupestres

Y como colofón de la excursión Garlitos. La localidad se encuentra a los pies de la sierra del Calvario, en los límites de Ciudad Real, y destaca la singularidad de su división: una parte antigua asentada en las elevaciones y una moderna sobre terreno llano.

Pero, además, la historia de Garlitos se remonta al Calcolítico, entre 2500 y 2000 años antes de Cristo. De hecho, en las cercanías del antiguo castillo árabe de Minerva se conservan restos de este pasado y de pinturas rupestres.

  • La ermita de la Virgen de Nazaret: En ella se plasma el origen romano de esta población extremeña porque se conservan lápidas de Miróbriga, además de piezas romanas que forman parte de la construcción.
  • La iglesia de San Juan Bautista: Edificada en el siglo XV. Conserva una capilla del XVII vinculada a Anton de Pina y al maestro Juan Bautista de Montenegro.
  • Castillo de Minerva: Situado sobre un peñasco de cuarcita. En él se hallaron vestigios rupestres. Actualmente, se encuentra en ruina, pero se conservan  restos de a 

En apenas 130 kilómetros, los casi 600 garliteños ofrecen a los turistas una paseo por la prehistoria, Roma y la Edad Media.

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