Hay cosas que uno conserva porque sabe lo que valen.
Y otras cuyo valor se descubre cuando ya no están.
A Extremadura le ocurrió lo segundo con un puente de Gustave Eiffel.
Estaba en Alconétar, sobre el Tajo, y formaba parte de la línea ferroviaria que comunicaba Madrid con Portugal por Cáceres. Sobre los comienzos del tren en la región también escribí en la historia del ferrocarril en Extremadura. Sobre los comienzos del tren en la región también escribí en la historia del ferrocarril en Extremadura.
Un Eiffel sobre el Tajo
El gran problema para hacer pasar el ferrocarril por allí era evidente: había que cruzar el Tajo.
La solución llegó de los talleres de Gustave Eiffel en Francia.
El puente metálico fue construido en 1881 y durante medio siglo permitió que los trenes atravesaran el río por Alconétar.
Era una de aquellas estructuras de hierro que convirtieron a Eiffel en uno de los grandes nombres de la ingeniería del siglo XIX.
Y estaba en Cáceres.
El problema fueron los trenes
Los trenes fueron aumentando de peso y el puente empezó a quedarse pequeño para las nuevas exigencias del ferrocarril.
Había que reforzarlo o sustituirlo.
Se optó por construir otro.
El nuevo puente, de hormigón y mampostería, entró en servicio a comienzos de los años treinta y la estructura metálica de Eiffel dejó de utilizarse.
Hasta aquí, nada especialmente extraño.
Lo curioso viene después.
A la chatarra
El puente de Eiffel fue desmontado.
La estructura metálica acabó vendida como chatarra.
Los pilares, sin embargo, permanecieron allí.
Décadas después, con la construcción del embalse de Alcántara, el antiguo lugar donde estuvo el puente quedó bajo las aguas.
Así que hoy ocurre algo bastante peculiar.
Del puente que llevaba el nombre de uno de los ingenieros más famosos del mundo desapareció precisamente la parte que podía haberse conservado.
Y quedaron los pilares.
Debajo del agua.
Lo que ya no podemos fotografiar
Quizá por eso estas fotografías antiguas tienen ahora más valor.
No muestran solamente un puente.
Muestran algo que Extremadura tuvo y decidió que ya no necesitaba.
Entonces era una estructura ferroviaria vieja.
Hoy probablemente sería patrimonio industrial.
Pero para darse cuenta llegamos unas cuantas décadas tarde.
El hierro se vendió.
Eiffel se hizo universal.
Y el Tajo se quedó con los restos.




1 comment
16/04/2024 at 21:55 —
Otra víctima más del maltrato que le hemos dado a bienes de gran interés artístico, una pena. Por otro lado, felicitarte por este artículo que rescate del olvido este puente, que hoy en día sería un gran reclamo turístico y una obra a proteger. Gracias por compartir la información. Saludos!