El secreto de la acústica perfecta: El templo griego donde aún se escucha el caer de una moneda a 60 metros (Parte VI y última)

A pesar de la decepción, Atenas en 24 horas nos supo a poco. El freetour del primer día nos ofreció una visión general de la urbe en la que se originó occidente, del esplendor del siglo de Pericles, de su debilidad tras la guerra del Peloponeso contra Esparta, de su romanización y de los acontecimientos en los siglos XX y XXI, pero nos faltaba la Acrópolis. Y, sin dudarlo, nos subimos los 10 en una furgoneta para 9 para pasar el día entre la sofoquina del calor abrasador y la excelencia de un espacio único para la humanidad. Pero, esto ya lo he relatado en la primera entrada del este diario. Si os apetece, le volvéis a echar un vistazo.

Epidauro y Nauplia: La ruta definitiva de 2 días para despedirte de Grecia de la forma más espectacular

Tras ese día extraordinario en Atenas, el periplo griego tocaba a su fin; pero, antes de despedirnos y en homenaje a los médicos del grupo (Mari Luz y Julián), nos adentramos en el mundo de la medicina, la paz y las artes de Epidauro.

Epidauro era el santuario de Asclepio, dios de la Medicina, y el centro de sanación más célebre de la antigüedad. En él se combinaban la espiritualidad, el deporte, la cultura y la salud. Esa conjunción permitió la construcción de un teatro, en el siglo IV antes de Cristo, famoso por su simetría perfecta y su asombrosa acústica. Dicen los expertos que si alguien deja caer una moneda en el centro del escenario (orquesta), se escucha perfectamente en la última fila de sus 14.000 gradas, a 60 metros de altura.

En el sitio arqueológico también se encuentra el Asclepeion, centro de sanación, al que los enfermos acudían buscando remedios físicos y espirituales. Además y entre las ruinas del santuario terapéutico, se alza el esqueleto del Tholos, un templo circular de columnas corintias, el Abatón, porche donde dormían los pacientes esperando a que Asclepio les revelara la cura en sueños, y el estadio para las competiciones deportivas en honor del dios.

La jornada matutina concluyó con la visita a Palaia Epidavros (antiguo Epidauro), pintoresco pueblo costero con un pequeño teatro y una ciudad sumergidas en la playa de Kalymnios, villa romana visible y muy bien conservada, que no encontramos.

El impresionante castillo flotante de Grecia construido para espantar a los piratas

El colofón de la conquista griega lo pusimos en la fortaleza Palamidi de Nauplia, su fortaleza (castillo) de Bourtzi y en un paseo nocturno. La Palamidas (Palamidi) se considera una obra maestra de la arquitectura militar veneciana, que se construyó en tres años (1711-1714). Situada a 216 metros de altura, se accede a ella subiendo 999 escalones excavados en la roca.

Por su parte, y en medio del agua, se erige el castillo Bourtzi, fortín flotante que emerge en un islote a 450 metros del puerto. Construido por los venecianos en 1473 para proteger la zona de piratas e invasores. El siglo XIX se convirtió en la residencia oficial de los verdugos que ejecutaban a los presos de Palamidas.

Castillo Bourtzi, en Nauplia

Y esto es todo. El noveno día (6 de junio de 2026) solo dio para viajar a Atenas, tomar el avión, llegar a Madrid y poner rumbo a Sevilla y Cáceres.

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1 comment

  1. Anónimo
    11/07/2026 at 15:49 — Responder

    Venga, ahora el viaje de 2025

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