La libertad cuesta un euro (y no hace falta enseñar las tetas)
Mi hermana está en coma. Ayer escuché una conversación que, de haber podido oírla, estoy seguro de que la habría despertado. No por sus propiedades terapéuticas, sino por la indignación. La mala leche produce efectos que la medicina todavía no ha investigado suficientemente. Mi hermana estudió Medicina en los años sesenta, cuando en la facultad había pocas mujeres y muchos hombres convencidos de que aquello… Leer el artículo →

